lunes, 11 de mayo de 2009

Solo para cuadernos, no hojas sueltas

Stella, amiga
Solo para cuardernos, no hojas sueltas

Hace cuatro días Fidel Castro se refirió en un artículo publicado en Juventud Rebelde, a un mensaje que mi amiga la periodista Stella Calloni le envió, sobre "darlo todo por esta libertad", una nota dedicada a los personajes que han aportado para el camino que hoy recorren los pueblos más avanzados de nuestra América.

Además de soñar que en esta Guatemala violenta, anticomunista y atrasada, un día podamos "darlo todo por la libertad" aún por conquistar, les trasmito parte de un correo que Stella me envió en 2005. Con ella nuestro primer encuentro fue en 1992 en Asunción, cuando junto al símbolo de la resistencia, Martín Almada, fuimos testigos directos del descubrimiento de los "Archivos del Horror", de la policía del dictador Alfredo Stroessner. En 1993 nos tocó cubrir, entre contados periodistas, la salida de la cárcel del líder del movimiento Bolivariano 200, teniente Hugo Rafael Chávez.

Stella es una escritora y periodista reconocida y gozar de su amistad y aprecio, al igual que la de ustedes, me llena de orgullo. Estas son sus palabras:
¡Qué alegría saludarte Sergio! Me preguntaba dónde estabas si en El Salvador, en México o dónde. Tus hijos, Julio y Oliverio, y la comprometida Mabelle, los tengo en mis gratos recuerdos por aquella amistad y solidaridad que nació entre nosotros en los días de Asunción, cuando asistimos al descubrimiento de las evidencias de la cruel Operación Cóndor, entre aquellos millares de papeles del Archivo del Terror del dictador que ya había huído. Allí mismo se me aparecen ustedes.

¿Así que están en Guatemala? Dura tarea la de ese pueblo, pero estoy segura de que después de tanto asesinato a manos de los militares, brillará la justicia antes de lo que creemos. Yo Estoy escribiendo libros y con lo del Cóndor he hecho un largo trabajo de investigación que me ha llevado a casi el mundo.

Estoy segura que Julio, Mabelle y Ale, siguieron en el compromiso y las convicciones de las que siempre charlamos en las sobremesas de Caracas, aun cuando los chicos eran unos pibes. De Mabelle, que admiración, porque siempre dijo que su formación en ese campo de los Recursos Humanos, la aplicaría con otras convicciones, aún en este cruel sistema, para que los trabajadores a su cargo, no sufrieran la discriminación y el maltrato.

Don Chávez se quedó para siempre como un amigo personal. Aquella primera larga entrevista que hice junto a Mabelle y que publiqué en La Jornada de México, resultó ser la primera en que se lo trataba como quien era. Investido de presidente vino a verme desde Caracas a Buenos Aires y fue todo muy bueno, incluso recordamos que fuiste uno de los primeros corresponsales extranjeros que en 1995 lo acompañó en sus giras por el interior de Venezuela. Eso me hizo recordar que ese hombre contó desde siempre, por su carisma natural, con el apoyo de la gente, que por esos años clamaba justicia y soluciones a una crisis difícil de enfrentar por la desesperanza que se vivía.

Yo sigo aquí, extrañando a Centroamérica y México. Estoy segura que esos los pueblos serán los protagonistas para avanzar en el cambio aún a pesar de la desvergüenza de las viejas estructuras.

Bueno felicidades, los amo y los recuerdo mucho. Ahora viajo mucho a Cuba, Fidel el presidente y amigo, estuvo en la presentación de mi libro sobre La Operación Cóndor y me alienta mucho su amistad y consideración.

besos miles
Buenos Aires, abril de 2005.

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