lunes, 18 de julio de 2022

Carlos Barrios: La necesidad de articular fuerzas para gobernar y transformar a Guatemala

Por Sergio Del Águila Guatemala.- URNG tiene claridad lo que significa articular a las fuerzas revolucionarias, democráticas y progresistas para lograr no solo la toma del poder, sino que fundamentalmente impulsar y afianzar las transformaciones estratégicas y “urgentes que requiere el país y en consecuencia nuestros pueblos”, afirmó su secretario general, Carlos Barrios. Durante el foro “ La ola de gobiernos Latinoamericanos de izquierdas y Guatemala qué”, Barrios señaló que el partido Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) busca sumar fuerzas, construir consensos y unir voluntades en consecuencia con sus estatutos que formulan la visión y el concepto estratégico que deben de concretarse en la práctica. El foro organizado por Otra Guatemala Ya, que integran demócratas, progresistas y revolucionarias/os, incluidos activistas, militantes y amigos de URNG, en respuesta a la demanda reivindicada en la narrativa opositora,’ sobre la necesidad de unir a la izquierda guatemalteca, que a 25 años de la firma de la paz sufre una lamentable fragmentación. En el encuentro, que contó dirigentes del Movimiento Político Winaq, la agrupación Semilla y personalidades de izquierda, el secretario general del CEN indicó que “URNG fundamenta el proceso de transformaciones democráticas en la movilización, la fuerza ideológica, la organización y participación de grandes mayorías”. También en las demandas y necesidades de los pueblos que conforman la unidad nacional; en las luchas reivindicativas obreras y campesinas, de sectores medios, mujeres, estudiantes, profesionales, empleados del Estado y en los intereses de productores, empresarios y ciudadanos que busquen el progreso y desarrollo social, precisó Barrios. Al referirse al tema en debate, el secretario general de URNG afirmó que las experiencias de la oleada progresista en el Sur del continente: Chile, Bolivia, Venezuela, Perú, Colombia, y en México, parten en general de similares principios, con sus matices y condiciones propias, que en el caso de Guatemala también han sido acumulados en estos años de lucha democrática. “La victoria de Gustavo Petro en Colombia, por ejemplo; la de los compañeros chilenos, peruanos y bolivianos parten de un ñc 67890-asuntos claves: acción por la unidad, que debe ser nuestro esfuerzo para acumular fuealianza política debe ser sostenidble Al referirse, al gran acuerdo nacional que está ya en proceso en Colombia como parte de los propósitos del presidente Petro y la vicepresidenta Francia Márquez, el dirigente de URNG, dijo que eso es un punto crucial en la visión programática de los asuntos urgentes y prioritarios y los de mediano y largo plazo que en Guatemala habrá que abordar su discusión para sentar bases. Añadió que otro legado que arrojan estas jornadas de transformación en el sur son la voluntad política de no constituirse en un mero mecanismo electorero, sino en una expresión de unidad, quizá no orgánica, pero sí programática, como entidad permanente y de largo plazo que impulse las transformaciones. Carlos Barrios dijo que como URNG “nos planteamos como un objetivo estratégico la construcción permanente y sostenible de una alianza política unitaria que, mediante una acumulación de fuerzas, alcance la capacidad de cambiar el actual sistema de dominación y exclusión, en la perspectiva de construir una democracia participativa, renovadora, incluyente y multicultural, que dé pie a erigir un Estado democrático y plurinacional”. En la ola progresista, cuyo tejido fue difícil pero no imposible, los resultados están a la vista y el primer paso ha sido dado. Las transformaciones son programáticas y son posibles con el esfuerzo diligente de las y los mejores liderazgos nacionales que aportemos cada uno para impulsar y afianzar las transformaciones estratégicas y urgentes que requiere el país y en consecuencia nuestros pueblos.

miércoles, 5 de agosto de 2020

La masacre estudiantil de 1975 no se olvida

Por Sergio Del Águila.San Salvador 30 de julio de 1975.- El otro de la escena en la masacre del 30 de julio, era yo, un joven guatemalteco que había despertado a las ideas y a la conciencia social, inspirado en esos tremendos muchachos del Movimiento 13 de Noviembre, las Fuerzas Armadas Rebeldes y los líderes del Partido Guatemalteco del Trabajo, cuyos mejores hijos eran encarcelados y torturados por las dictaduras cívico-militares desde el golpe de Estado contra Jacobo Arbenz de 1954.
Los salvadoreños traían su proceso avanzado en la organización para la lucha de masas, de la cual Guatemala no era ajena, pues diversas expresiones de la clase trabajadora y su estamento, siempre mantuvieron relaciones fraternas inspiradas en el internacionalismo entre sindicatos, en particular incidía la organización marxista que en El Salvador era de vanguardia local y centroamericana. El día que llegamos a la sanguinaria masacre de estudiantes de 1975, ya habían transcurridos invaluables experiencias; los partidos Comunista Salvadoreño (PCS) y Guatemalteco del Trabajo (PGT) habían sufrido escisiones a partir de la polémica de si la lucha armada o no, era la vía para la toma del poder. También como en Guatemala, en El Salvador ya habían surgido grupos audaces que permitieron a finales de los setentas, pensar en una especie dirección revolucionaria unificada y que con sus propias características y entornos, los llevó a los años ochentas a conformar tanto la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) y Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN); ninguno asaltó el cielo y como bien había advertido en 1974, Shafick Handal secretario general del PCS, “si vamos a la guerra popular revolucionaria, también tendremos que negociar la paz”. El asunto es que durante el primer lustro de los setentas, en El Salvador se tejían condiciones “objetivas y subjetivas” para emancipar al pueblo. Con el surgimiento de organizaciones armadas más decididas a cambiar el sistema. Al momento de ir a la marcha del 30 de julio contra la dictadura del coronel Arturo Armando Molina, la represión empezó a agudizarse; había expresiones militares que soñaban con aniquilar todo lo que oliera a movimiento popular organizado. La Fuerza Armada Salvadoreña, como la Guardia Nacional y la creciente formación de escuadrones de la muerte por parte de empresarios, auguraban un baño de sangre para ese sufrido pueblo. Venía el baño de sangre La reprensión era inminente, el régimen de Molina, se nos venía encima, mientras que las condiciones prerevolucionarias crecían. El 30 de julio allí estuvimos y sobrevivimos, eternas gracias a quienes nos salvaron de la sanguinaria Guardia Nacional. Carlos Hernández, un compañero joven estudiante de Artes, y decenas de mártires vivirán por siempre en la memoria de estos patriotas que soñaron y sueñan con que habrá justicia, democracia y desarrollo para nuestro pueblos. En lo personal se me enchina la piel al recordarme que ese maldito Guardia Nacional nos apuntó y disparó sobre nosotros los muchachos. El megáfono era la única arma que yo llevaba, desesperados corrimos al parqueo del Instituto Salvadoreño del Seguro Social, donde hubo que resguardarse. Éramos quinciañeros, agrupados en la Asociación de Estudiantes de Secundaria, (AES) frente de la lucha pública influenciada para bien por la Juventud Comunista Salvadoreña (JCS), que junto a la gloriosa Asociación General de Estudiantes Universitarios (AGEUS) convocamos y encabezamos, esa marcha contra la dictadura militar. Un compañero nos advirtió que la Guardia Nacional vendría sobre nosotros, porque el ministro de Defensa en ese entonces, general Carlos Romero, había movilizado un día antes un regimiento de caballería de la temida Guardia Nacional, dispuesta a sofocar cualquier brote de descontento, política que se mantuvo hasta finales de los setentas. Recuerdo que valientes enfermeras nos protegieron en la farmacia, en ese momento frente a las instalaciones del ISSS. Sin embargo vino la masacre, al finalizar el horror conocimos testimonios de cómo fueron degollados por escuadroneros decenas que quedaron mal heridos de los fusiles M-1, con lo que nos dispararon. En ese momento calculamos que más de 100 estudiantes perdieron la vida y sus cuerpos fueron tirados al mar. Esa marcha y la represión fue un parteaguas en la historia de la lucha de masas de la clase obrera salvadoreña. Meses antes como en Guatemala, empezaba a despuntar un basto plan antidemocrático y antipopular que descabezó el movimiento popular, Guatemala pagó el costo más alto que aun hoy día no ha podido hacer crecer nuevas generaciones de verdaderos revolucionarios. Gloria a nuestros mártires. La lucha sigue, hasta la victoria siempre.

domingo, 2 de agosto de 2020

Inaceptable indolencia del presidente y gobierno de Guatemala

Por Sergio Del Águila, corresponsal.- Guatemala vive la tragedia del virus en el peor momento de su historia de 60 años, en circunstancias duras, cuando la vida la determina el dolor y la muerte que cobran la vida diaria de valiosos ciudadanos. entre ellos profesionales de la salud, frente a la más cruel indolencia gubernamental.
Los poderosos decidieron abrir el país, por lo que el presidente Alejandro Giammattei puso en marcha desde el 26 de julio una “apertura” a la cuarentena; liberó la restringida circulación vehicular, abrió centros comerciales y el transporte público nos espera tal carroza fúnebre, todo “con protocolos consensuados”, pero de impredecibles consecuencias. Entre las medidas desesperadas, impusieron un sistema confuso de semáforo epidemiológico basado en una extraña combinación de resultados de entre tasas de contagio, casos superados y mortandad, en la que las autoridades del municipio donde hay población infectada, decreten alertas roja, naranja y verde para detener la propagación. Las medidas oficiales solo generan más desconcierto porque deja la solución para no enfermarse en manos de la gente. Así lo denota el llamado a promocionar que de ahora en adelante, depende de cada uno y de sus cuidados, pero nada dicen de las condiciones de pobreza y carencias en la que vive la mayoría de los guatemaltecos. Entre los países que peor han atendido la crisis de la pandemia, ninguno como Guatemala es tan responsable por muerte de 37 médicos, enfermeras/os y personal sanitario, hecho que solo puede ser atribuido a la irresponsabilidad del Ejecutivo, la burocracia, grupos que aun promueven la inexistencia del coronavirus y cierta irresponsabilidad del ciudadano. Aunque a los guatemaltecos les resulta lamentable la pérdida de tan valioso ser humano como un médico, al igual que la partida de cada ser querido, –que ya superan los 1,500 hasta el 26 de julio, el asunto es que la gente comprende, en medio del dolor, que ya nadie se engaña con discursos demagógicos. Duele Guatemala cuando vemos que valiosos seres cuya preparación profesional le cuesta al pueblo, se entregan por salvarle la vida a otros. Hace unas semanas los médicos fallecían por la malas condiciones de trabajo, según denuncias de ellos, incluso fueron criminalizados por señalar la falta de equipo, insumos médicos, instalaciones adecuadas y más personal. Por si fuera poco y según datos de la OCDE, Guatemala tiene solo un médico por cada mil habitantes que la coloca en el último puesto de Latinoamérica. No importa los que mueran Ahora los grupos de sociedad con alto consumo, los mismos que han clamado hasta con caravanas para que le abran el comercio, el transporte público y los servicios no esenciales, cuyo cierre nos ayudó a paliar la pandemia, vienen a votar todo, como queriendo decir, no importa lo que pase, a ver cómo nos va, mientras más personas se mueran será mejor. Hoy después de cuatro meses de “disciplina ciudadana” el gobierno de Giammattei hecha por la borda todos los cuidados y precauciones que tuvimos para no contagiarnos y preocupa que descaradamente, el empresariado diga claro que Guatemala no se volverá cerrar, aun cuando repunten los casos. Estos indolentes empresarios que le cobran la factura todos los días a Giammattei –por tenerlo sentado en la silla presidencial– abrieron todo en pleno ascenso del contagio, de tal suerte que quienes estaban mal se agravarán y los que sanaban estarán para el tigre, todo porque la salud es una mercancía por encima del derecho a la salud. Triste es saber que en Guatemala cuyo gobierno nunca ha tenido un plan para enfrentar la pandemia, el ascenso del contagio no se mitigará ni siquiera en los próximos meses, pero más lamentable es palpar que los guatemaltecos adormecidos, repitan que en adelante la responsabilidad de salvarse es personal. Demandar al Estado El Gobierno de Guatemala tiene la responsabilidad y la obligación de garantizar que los hospitales y centros de salud atiendan con dignidad a los contagiados, así como la protección adecuada para todo el personal de salud que trabaja diariamente en estos centros, pero no es así. Sin embargo, cada día en la medida aumentan los casos 1,200, según el pico más alto, en Guatemala empiezan a circular voces que piden llevar a juicio al gobernante por su responsabilidad en la muerte de 37 médicos; éste ingrato se esconde en la inmunidad que el cargo le otorga; que no se confíe porque ha existido dolo, incumplimiento de deberes y delitos punitivos. A juicio del sociólogo, Otto Rivera “no se puede atribuir a responsabilidad individual cuando el gobierno jamás ha tenido ni plan, menos estrategia para reducir el impacto de la pandemia y menos afrontar COVID-19”. “Hemos recibido las dos recomendaciones más caras en toda la historia política del país, Q31 mi millones para que en un minuto el presidente lo reduzca a: usen mascarillas y lávense las manos. Está conduciendo al país a una mortalidad que deber considerarse como crímenes de lesa humanidad”, señaló Rivera, un defensor de los derechos de la niñez y la familia. A cuatro meses de surgida la crisis por la pandemia, el panorama para los guatemaltecos es oscuro, la economía está en el suelo y los contagios por coronavirus no se detienen, los hospitales están colapsados y la muerte campea, mientras el gobierno se desgrana en la impopularidad, rechazo y la falta de credibilidad. La encuestadora mexicana Mitosfky en una encuesta reciente, coloca al presidente Giammattei como el de más baja popularidad, en el puesto 26 de 29 gobernantes latinoamericanos, no es para menos, pues su papel ha sido nefasto para el país, incapaz, ineficiente y malo frente al manejo de la pandemia.

miércoles, 1 de julio de 2020

Dame un abrazo hoy y siempre

Sergio Del Águila, para  gAZeta

Julio 01.- Muchas son las críticas fundamentadas contra el mal manejo de la pandemia en Guatemala; agradecemos a los expertos mantenernos al tanto de lo nuevo de estos momentos que nos tienen aislados con necesidades de afecto, sin un abrazo de la amiga/o, la sonrisa, o la palmadita de quien uno quisiera ver y encontrar.
De las malas noticias consecuencia de la crisis de salud, los guatemaltecos siempre pasan facturas, a veces tardan, pero cobran. Por ahora, como generación de los pandelenmians  –como se le ocurrió mejor a una respetable adolescente–, enfrentamos las consecuencias emocionales de lo que ha significado el coronavirus.

Por eso es importante hablar sobre cómo enfrentamos en los centros urbanos, las relaciones cotidianas que implica el encierro, sea en casa como en los trabajos, pero también preguntemos como están quienes viven en desventaja social, sin beneficio, desempleados o subempleados, para los que las expectativas son puras esperanzas. Cómo se vive en los departamentos de la Republica,  también merece atención.

Los mujeres y hombres de bien tienen cosas logradas, las condensan en acciones y conductas centradas porque tienen despiertos los sentidos de solidaridad, humanidad, moral y justicia, hay quienes los tienen distorsionados y perversos sobre todo quienes utilizan mal la inteligencia, como el caso del presidente Giammattei que sirve a los intereses de un grupo de avaros.

Cuántas penas y angustias ha provocado el coronavirus en esta sociedad donde el mutismo emocional, –incapacidad de expresarse–, es parte de las taras manifiestas entre hombres y mujeres impuestas por un sistema estructural excluyente, que provoca la distancia social per se.

La modificación de las relaciones interpersonales que impone la subsecuente etapa de la pandemia, son un verdadero reto porque las tradicionales formas de relacionarnos –que ya  estaban en crisis–, requerirían ser renovadas, pero tampoco es cierto que, a lo que le llaman  “nueva realidad” se impondrá a los buenos sentimientos, a la solidaridad fraterna a vivir en el distanciamiento social que le dicen.

Sobreponerse

En estos momentos, cuando los amigos resultan contagiados y familiares pierden la vida con el consecuente trauma para el núcleo familiar, es un problema serio porque el duelo, también requiere de afecto en compañía, porque ello le da sentido a nuestras vidas.

Los que van quedando vivos, digo eso porque se dice que al menos 70 por ciento de los guatemaltecos está contagiado, son quienes con fortuna, pueden sentir que no estamos solos, aun en la distancia; aunque más triste es que ni siquiera a los vecinos se puede  ver. “La música que más extraño es el timbre de mi casa”, expresó una amiga que trabaja con niñas y adolescentes.

La impotencia de no poder dar un abrazo de consuelo y expresar lo que hace humanos no debería ser impedimento para modificar las relaciones interpersonales, es necesario mandar abrazos y besos. Preguntar cómo amanecimos sentir la piel del próximo, ayudar al vecino, al amigo, aun y cuando estemos con  carencias básicas: agua, jabón, alcohol, cloro, y una vivienda digna, ventilada, aseada, o un servicio médico cuya obligación es una obligación del Estado, que cada día la elude, hay que sobreponerse.

Compensación
Las capas medias empobrecidas, grandes continentes de obreros industriales, servicios y otras ramas, empleados públicos y privados, campesinos indígenas o ladinos, algunos de quienes tienen acceso a la tecnología digital –para lo que hacen enormes esfuerzos económicos–,  solo ven compensado su esfuerzo en la emoción de ver, leer o escuchar a su ser querido, expresar sus emociones, comentar sus percepciones y compartir las dificultades.

Reinventarnos económicamente para insertarnos en la producción de bienes y crear riqueza de la que el sistema se encarga de negarle acceso a los pobres, también implica tener una nueva moralidad, que en realidad no es nueva pues se trata de ejercer nuestros derechos, como el luchar contra la explotación, los bajos salarios y la falta de oportunidades.


Los que quedaron aislados y sufrirán por inundaciones, deslizamientos, que están en albergues y donde más de alguno puede comunicarse con sus familias, demandan nuestras solidaridad, los mismo que han quedado varados, y enfrentan soledad, tristeza y desesperación, deben recibir nuestro abrazo siempre.

Los que están perdiendo sus familiares sufren trauma, los que se curaron y están convalecientes, viven la angustia de la reincidencia, ellos también están pendientes de la palmadita y la consideración, aun a pesar de que hay fuerzas en el país y en el planeta que quieren que la humanidad “que sobra” se extinga, no lo lograrán.



En plena pandemia la mafia trabaja por su impunidad

Por Sergio Del Águila, para El Independiente

Junio 14.- En los peores días de la pandemia cuando el reporte de los contagiados sobrepasa los 600 diarios y la muerte acecha, Guatemala sufre el embate de fuerzas de la corrupción y la impunidad que pretenden arraigar sus más bajos instintos y convertirlos en políticas públicas para el servicio del crimen organizado.

Lo que se vive no es confrontación “izquierda-derecha”, se trata de una intentona de romper el frágil orden constitucional en el que el Congreso de la República en manos de una gavilla de diputados mafiosos bien conocidos, buscan asegurarse el control de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y de las Cortes de Apelaciones, para seguir en la impunidad.


Para tal propósito perverso, esta mafia encabezada por el presidente del Congreso, Alan Rodríguez, pagando a empresarios y militares procesados por corrupción y criminalidad, así como legisladores como el mafioso Felipe Alejos, conocido como “Felipago”, lanzaron una ofensiva contra la Corte de Constitucionalidad (CC), único poder opuesto a que la impunidad arrodille a Guatemala.

A esos ingratos legisladores les toca ponerle el tapón a la botella, luego de todo un plan orquestado para que todos los procesados, incluidos los presidiarios, Otto Pérez y Roxana Baldetti (la expareja presidencial) y el más notable de los sobornadores, el empresario farmacéutico Gustavo Alejos, no solo queden libres, sino que la justicia no los alcance. Los delitos que han cometido estos desalmados alcanza para imponerles la pena máxima, 50 años de cárcel.

El hecho es que la CC ordenó al Congreso, elegir a los nuevos magistrados (13) de la Corte Suprema de Justicia mediante voto a viva voz, así como a los titulares y suplentes de las Cortes de Apelaciones, luego de que por más seis meses se ha  retrasado la elección debido a la descarada compra en dinero efectivo de algunos de los futuros integrantes de dichas cortes.

No han sido elegidos porque los mafiosos como Gustavo Alejos, procesado por cuatros casos de corrupción contra el Estado, han comprado a futuros jueces para tener cortes a su conveniencia postergando la elección de magistrados, que por ley se debe hacer desde el Organismo Legislativo en sesión plenaria.

 Maniobra desesperada de los mafiosos

Resulta que no lo han logrado, porque la CC se ha opuesto con fundamentos legales a las mafiosidades, por lo que en una maniobra desesperada esta semana utilizaron a los magistrados suplentes de la CSJ, para llevar a juicio al máximo organismo del Estado como es la CC, la encargada de velar por el cumplimiento del Estado de Derecho.

Para tales fines, la delincuencia de cuello blanco alineó a las fuerzas retrogradas que tienen acceso a algunos medios de comunicación, buscando hacer creer que la Corte de Constitucionalidad es la mala pieza. No reparan los delincuentes organizados, que por hoy y según encuestas de sus propia prensa, el 70 por ciento de los guatemaltecos rechaza que el Congreso, la CSJ y otros órganos encargados de impartir justicia, están en contra de que instrumentalice la institucionalidad para que ser perpetúe la impunidad.

Hay dos factores que son claves para el desembrollo de esta crisis política en Guatemala: 1. Que los mafiosos del Congreso no cuentan con los 107 votos necesarios (son 160 en total) para desaforar a la Corte de Constitucionalidad y que sean enjuiciados por no obedecer a los designios de la corrupción.

2. Que debido a la serie de recursos legales presentados por la Procuraduría de Derechos Humanos, la sociedad civil y las mismas acciones de la CC en su contra, se caiga esta nueva intentona de romper el orden constitucional.

Ordenan investigar a diputados coludidos

Al cierre de esta nota, la pelota está en la cancha del Ministerio Público, –sin olvidar que la titular Consuelo Porras fue impuesta por el impune corrupto expresidente Jimmy Morales–debe acatar una resolución de la CC que le ha ordenado certificar lo conducente para que investigar a los diputados que están jugando sucio e impedir un golpe de Estado técnico.

En tanto, el presidente Giammattei maniobra abiertamente para que los titulares de  la CC sean enjuiciados porque atentan contra los designios de los empresarios y políticos que lo patrocinan, mientras en el país,  el número de contagiados por coronavirus llegó a 17,410, los  activos son 13,491, fallecidos son 748  y los hospitales públicos están colapsados.

A juicio del abogado constitucionalista, Carlos Manuel Bezares, “la solución es que la oposición en el Congreso se oponga a la alianza progubernamental y que el Ministerio Público actúe, si nos es por voluntad, por la presión internacional. Hoy más que nunca nos estamos jugando el país”.

Para las próximas horas se espera una tensa calma, pues si la alianza de mafiosos sigue actuando de hecho, seguramente algún sector llamará a la radicalidad, dijo Bezares, en referencia a las expresiones que ya se registran y en las que incluso –como en Paraguay– llaman a prenderle fuego al Congreso.

¿Y la oposición?

Sobre la oposición política en el Congreso, que va desde la socialdemocracia hasta la antigua guerrilla, partidos como Winaq, Unidad Nacional de la Esperanza, Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca, Movimiento Semilla, Bien y Acción Nacional  se han desmarcado de las decisiones oficialistas, pero tampoco tienen la fuerza, ni el arrojo para detener la maniobra del crimen organizado.

Un factor, determinante como lo es la embajada o el gobierno de Estados Unidos, sigue con atención los acontecimientos, pero solo se ha limitado a retirar visas a los diputados corruptos, a quienes les viene literalmente del norte, que no los dejen entrar al país norteamericano.

Solo el senador  demócrata por Vermont, Patric Leahy, se pronunció al señalar que la “CC está siendo atacada de nuevo por legisladores (corruptos) y organizaciones criminales” y agregó que Guatemala nunca será una democracia estable sin un poder judicial independiente en el que la gente confíe.
El senador precisó que los jueces guatemaltecos deben ser seleccionados en función de sus calificaciones profesionales, integridad y compromiso con la justicia y deben estar libres de conflictos de intereses.

Concluyó que los tribunales han enfrentado repetidas amenazas de los corruptos y hoy la CC, el guardián de la Constitución… está siendo atacado por grupos criminales que buscan ignorar su fallos y destituir a los jueces que defienden el Estado de Derecho.

Fanáticos queman vivo a científico maya en Guatemala


Por Sergio Del Águila, para El Independiente

Junio.2020. El cruel asesinato del sacerdote maya Tata Domingo Choc Che‘, el fin de semana pasado en el municipio de San Luis Petén acusado de ser “brujo” por una secta evangélica de la comunidad, ha causado un amplio repudio, cuyas denuncias ponen al descubierto la intolerancia y la discriminación contra los pueblos originarios guatemaltecos.

Choc Ché fue quemado vivo en un horrendo crimen que indigna a los pueblos y enluta a la comunidad científica mundial, pues se trata de un reconocido científico maya Ajq’ij (guía espiritual/contador del tiempo maya) y Ajilonel (herbalista) miembro del Concejo de Guías Espirituales Releb’aal Saq’e’, de Poptún, Petén, a unos 550 km en el norte de Guatemala.

Trabajaba junto a otros estudiosos de la medicina Maya/conocimiento tradicional, en proyectos antropológicos de la Universidad de Zurich, University College en Londres y de Universidad del Valle de Guatemala.  Al momento de su asesinato compartía conocimientos sobre plantas medicinales logrados sobre la base de la observación botánica y de la biodiversidad, la que lamentablemente la ignorancia y el atraso la  “confundió” con “brujería”.

Tata Mingo Choc  (como se refieren a él con respeto quienes lo conocieron), fue un maestro y experto de medicina natural y plantas medicinales, era reconocido –junto a otros científicos indígenas– como un investigador y portador de conocimientos ancestrales, útiles y vigentes para la salud de las comunidades, que en Guatemala reclaman plenitud de derechos.

Las reacciones

Según diversas reacciones de periodistas, psicólogos, sacerdotes, historiadores, e indigenistas, el crimen no es un acto aislado, sino es el resultado de la práctica constante de descalificación y ataque al conjunto de conocimientos y prácticas culturales ancestrales de nuestros cuatros pueblos: maya, mestizo, garífuna y xinca.

El psicólogo Marco Garavito, se preguntó ¿Quién prendió el fuego para asesinar a Domingo Choc Che’ ?  y responde: las autoridades deben esclarecerlo también desde la historia y recuerda que el precedente fue sembrado por el conquistador Pedro de Alvarado, cuando en Gumarcaah el día 4 Qat (7 de marzo de 1524) quemó vivos a los reyes quichés, Ahpop y Ahpop Qamahay.  

“Casi 500 años después la realidad de discriminación y racismo continua”, señala Garavito quien es presidente de la Liga de Higiene Mental, y quien hace eco de quienes afirman que el crimen contra Tata Domingo Choc Che´ es parte de la desvalorización que por siglos se ha hecho de prácticas cosmogónicas mayas que están vivas e inspiran la lucha de los pueblos originarios.

Por su parte el poeta y columnista, Jorge Mario Salazar Monzón, indignado, condena que resulta increíble e inaceptable que por ideas religiosas se criminalice y ejecute sumarísimamente a personas que cumplen un deber con la comunidad y con la madre tierra. “Quien prendió el fuego tiene nombre. No es el simple fanatismo, son personas las responsables”, dijo Salazar al pedir persecución penal contra los ejecutores de este crimen investigado por el  Ministerio Público.

“No olvidemos que la inquisición intelectual y el etnocidio espiritual, se incrustó en Guatemala con la llegada de las sotanas españolas, su biblia y su cruz, todo eso reforzado con la soldadesca y ese ignorante racismo y discriminación cultural que sigue presente hasta nuestros días”, señaló el sociólogo Jacobo Vargas Foronda.

Ignorancia llena de dogmas

“Para reforzar esa asesina ignorancia llena de dogmas”, agrega Vargas Foronda, los estadounidenses montaron la masiva evangelización desde las filas del Ejército de Guatemala, “todo organizado por la CIA, llegando a fundar el centro de operaciones religiosa para América Latina a partir de la otrora Iglesia de El Verbo”, operada en Guatemala por el ya fallecido dictador Efraín Ríos Montt.

 Este acto violento y profundamente cruel es la imagen de una sociedad enferma atrapada en pantanos del colonialismo, racismo, prejuicios, ignorancia y prácticas propias de La Inquisición, precisa la escritora, Marcela Gereda.

¿Cuánto conocimiento perdimos y perdieron los pobladores de Chimay al calcinar en llamas de maldad, odio e incomprensión a este maestro del arte de conocer las plantas medicinales?  Se preguntó Gereda a lo que añadió otra interrogante: ¿Cuánto podríamos crecer como sociedad si supiéramos pensar no sobre la diversidad cultural, sino desde la diversidad cultural?

En Guatemala por siglos de racismo y desprecio, los sucesivos poderes políticos y la sociedad no hemos sido capaces de reconocer el inmenso valor existente en el conocimiento tradicional de los Pueblos Indígenas, denuncia la también analista.

Para el director del vespertino La Hora,  Oscar Clemente Marroquín, lamentó que el condenable crimen sea visto como parte del paisaje natural de este país por mucha gente urbana, para quienes se trató de un linchamiento más, en esta patria tan desvalorizada no es una cosa del otro mundo y menos si la víctima es un indígena.


Al comparar la ola de protestas en Estados Unidos por el asesinato de  George Floyd,  Marroquín advierte que es triste reconocer que el crimen de un científico maya, “ni siquiera nos inmuta,  se ve como un linchamiento más, un acto de barbarie” que ha afectado por años principalmente a las regiones más pobres de este país.

Carlos Barrios: La necesidad de articular fuerzas para gobernar y transformar a Guatemala

Por Sergio Del Águila Guatemala.- URNG tiene claridad lo que significa articular a las fuerzas revolucionarias, democráticas y progresis...